La investigación estima que la inacción climática podría costarle a Chile USD 4.120 millones anuales hacia 2050. El documento analiza experiencias de diez grandes compañías, identifica 83 empresas con iniciativas de adaptación en marcha y propone una hoja de ruta con 56 medidas prioritarias para orientar la inversión privada.

La Alianza Unidos por la Acción Climática presentó el estudio Resiliencia Corporativa: Gestión de Riesgos Climáticos y Acciones en Adaptación Climática, que busca fortalecer la capacidad del sector privado chileno para identificar, cuantificar y gestionar los impactos financieros del cambio climático. El documento reúne experiencias empresariales, releva soluciones de adaptación y propone indicadores para alinear las decisiones corporativas con los planes nacionales de resiliencia.
La iniciativa, integrada por Acción Empresas, la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), CLG Chile, Red Pacto Global Chile y Sistema B Chile, fue presentada en un encuentro organizado en la CCS, con la participación de autoridades gubernamentales, representantes empresariales y especialistas. La jornada puso el foco en la necesidad de incorporar los riesgos climáticos en la gobernanza corporativa, la planificación de inversiones y la continuidad operacional.
El impacto financiero de los riesgos climáticos
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la inacción climática podría generar para Chile un costo neto anual de USD 4.120 millones hacia 2050, equivalente al 1,46% del PIB nacional tomado como referencia para 2019, bajo un escenario de altas emisiones.
Las consecuencias también se proyectan sobre sectores específicos. La minería podría afrontar sobrecostos hídricos de USD 1.646 millones anuales, mientras que el sector silvoagropecuario podría registrar una caída del 28% en sus ingresos netos.
El análisis considera diez grandes compañías de los sectores de minería, energía, forestal, retail y transporte, y examina sus experiencias en la identificación y cuantificación financiera de los riesgos climáticos.
La investigación destaca la diferencia entre invertir en prevención y asumir los costos de recuperación. La reconstrucción de infraestructura dañada por eventos climáticos extremos puede costar entre dos y tres veces su valor contable. En contraste, las inversiones en sistemas de alerta temprana pueden generar retornos de hasta 10 a 1, mientras que el diseño resiliente de instalaciones puede alcanzar una relación de 4 a 1.
Durante la presentación, María Julia Arana, coordinadora estratégica de la Alianza, expuso la metodología y los principales resultados. En un panel moderado por María Teresa Ruiz-Tagle, directora ejecutiva de CLG Chile, representantes de Sodimac, Anglo American Chile y Novandino Litio compartieron experiencias vinculadas con la circularidad hídrica y el fortalecimiento de las cadenas de suministro ante escenarios de estrés hídrico y térmico.
Estos casos ilustran el denominado Triple Dividendo de la adaptación climática: evitar daños, generar eficiencias operativas y aportar valor al entorno. Desde esta perspectiva, la resiliencia deja de ser un gasto asociado exclusivamente a la sostenibilidad y pasa a formar parte de las decisiones de inversión y de la gestión financiera del negocio.
83 empresas con iniciativas de adaptación
El estudio analizó 120 memorias y reportes corporativos e identificó a 83 compañías con iniciativas de adaptación climática en marcha, distribuidas en 12 sectores económicos. El inventario reúne más de 80 soluciones empresariales y constituye un insumo para cumplir la meta de la NDC 3.0 de Chile de contar, hacia 2027, con un catastro de iniciativas de adaptación del sector no gubernamental.
Entre las principales medidas identificadas figuran las inversiones para reducir la dependencia de fuentes convencionales de agua, reforzar la infraestructura energética y proteger a los trabajadores ante temperaturas extremas.
En materia hídrica, ocho compañías operan o construyen plantas desalinizadoras y sistemas de circuito cerrado con niveles de recirculación superiores al 90%. Estas iniciativas buscan reducir la presión sobre las cuencas continentales y mejorar la seguridad del abastecimiento.
En energía e infraestructura, el relevamiento identifica proyectos de almacenamiento con baterías, soterramiento de tramos críticos de redes y conectividad satelital en más del 80% de determinadas instalaciones clave. Las medidas buscan reducir la vulnerabilidad operativa ante interrupciones de servicios y fenómenos extremos.
El informe también destaca soluciones basadas en la naturaleza, como la gestión de cuencas, humedales y franjas boscosas para prevenir aluviones e incendios. Estas intervenciones pueden complementar las obras de infraestructura tradicionales y contribuir a reducir los costos operativos.
Otro ámbito relevante es la salud ocupacional. Algunas empresas incorporan el estrés térmico en sus matrices de riesgo y aplican medidas de diseño bioclimático para proteger a los trabajadores expuestos a olas de calor.
En el sector financiero, el estudio identifica ejercicios de evaluación del impacto de la sequía sobre las carteras crediticias, provisiones por $13.000 millones para micro, pequeñas y medianas empresas y el desarrollo de seguros paramétricos que facilitan el acceso a liquidez ante determinados eventos.
Una hoja de ruta con 56 medidas prioritarias
Además de relevar las iniciativas existentes, la Alianza propone una hoja de ruta para orientar las inversiones privadas y facilitar su articulación con las políticas públicas de adaptación.
La propuesta se basa en dos mesas de diálogo intersectorial realizadas en agosto y septiembre de 2026, que convocaron a 133 actores estratégicos: más de 100 directivos empresariales, 20 autoridades de cuatro ministerios y 11 investigadores del Comité Científico Asesor de Cambio Climático del Ministerio de Ciencia.
A partir de un modelo de evaluación multicriterio, la Alianza examinó las 158 acciones incluidas en los 12 Planes Sectoriales de Adaptación Climática de Chile y seleccionó 56 medidas prioritarias de intervención directa para el sector privado.
El documento propone indicadores clave de desempeño (KPI) para 12 ámbitos: energía, minería, ciudades, infraestructura, transporte, salud, biodiversidad, recursos hídricos, pesca, zona costera, sector silvoagropecuario y turismo. El objetivo es que las empresas puedan medir avances, asignar presupuestos y alinear sus planes de infraestructura con las prioridades nacionales.
Para acelerar la implementación, el estudio identifica cuatro áreas de acción: desarrollar una plataforma interoperable que integre datos climáticos empresariales y científicos; agilizar los permisos para proyectos que contribuyan a la adaptación; crear modelos de negocio y esquemas de gobernanza público-privada para soluciones basadas en la naturaleza; y ampliar los mecanismos de financiamiento con riesgos compartidos, mediante instrumentos como garantías estatales, créditos de CORFO y depreciación acelerada para proyectos piloto.
La coordinación público-privada como condición para la resiliencia
El estudio plantea que la adaptación climática no puede abordarse exclusivamente desde las instalaciones de cada compañía. La continuidad de un negocio también depende de la infraestructura de transporte, los puertos, las redes energéticas, la disponibilidad de agua y las condiciones ambientales de los territorios donde opera.
“Durante años el mundo corporativo se enfocó casi exclusivamente en mitigar su huella de carbono, pero la realidad climática de Chile nos demostró que la adaptación es hoy una condición clave para proteger el valor de las empresas, asegurar el abastecimiento y sostener el empleo”, señalaron desde el Comité Directivo de la Alianza Unidos por la Acción Climática.
En ese sentido, la organización subraya la necesidad de articular al sector privado con el Estado y la comunidad científica para desarrollar soluciones territoriales sustentadas en evidencia. El desafío para las empresas consiste en integrar los riesgos climáticos en sus decisiones financieras y operativas, priorizar inversiones preventivas y fortalecer la resiliencia de sus cadenas de valor.
El estudio completo está disponible para descarga gratuita en el sitio web de la Alianza Unidos por la Acción Climática.


