Grupo Universal plantea que los criterios ESG ya determinan las condiciones de aseguramiento

La industria aseguradora atraviesa una transformación impulsada por el aumento de los riesgos climáticos, tecnológicos y sociales, un cambio que está llevando al sector a evolucionar desde un modelo centrado en la transferencia de pérdidas hacia otro orientado a la prevención y la construcción de resiliencia. Esa fue una de las principales conclusiones planteadas por Christy Luciano, vicepresidenta de Comunicaciones Corporativas y Sostenibilidad de Grupo Universal, durante su participación en el Foro Iberoamericano de CentraRSE.

Durante su intervención, Luciano explicó que el mercado asegurador ya no se limita a analizar qué riesgos pueden asegurarse, sino que comienza a preguntarse cuáles seguirán siendo asegurables en el futuro, bajo qué condiciones y con qué información será posible evaluar adecuadamente su exposición.

Según indicó, fenómenos como el cambio climático, el incremento de eventos meteorológicos extremos, la inteligencia artificial, las amenazas de ciberseguridad y las interrupciones en las cadenas de suministro están modificando el apetito de riesgo de las aseguradoras y redefiniendo las condiciones de cobertura.

En ese contexto, sostuvo que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) dejan de ser únicamente herramientas de reporte para convertirse en variables que fortalecen la toma de decisiones dentro del negocio asegurador.

Luciano explicó que las empresas que incorporan una gobernanza sólida, invierten en resiliencia y desarrollan planes de continuidad operativa presentan perfiles de riesgo más favorables, lo que puede traducirse en mejores condiciones de aseguramiento.

Del pago de siniestros a la gestión preventiva del riesgo

La ejecutiva afirmó que uno de los mayores desafíos para las finanzas sostenibles consiste en ampliar el papel del seguro más allá de la compensación económica posterior a un evento adverso.

A su juicio, las aseguradoras deben convertirse en actores que acompañen a sus clientes en la reducción de riesgos antes de que ocurran las pérdidas, fortaleciendo su capacidad de adaptación frente a escenarios cada vez más inciertos.

Esa conversación se está dando en el mercado asegurador: más allá de transferir riesgo, cómo acompañamos a nuestros clientes a mejorar su resiliencia“, explicó.

En el caso de Grupo Universal, señaló que esta visión forma parte de la evolución natural de una organización con más de seis décadas de trayectoria en la industria aseguradora.

La sostenibilidad es una extensión natural de nuestro negocio, porque gestionar sostenibilidad es gestionar riesgo a largo plazo“, afirmó.

Explicó que esa perspectiva ha llevado al grupo a integrar los factores ESG dentro de su estrategia corporativa para fortalecer la evaluación de riesgos, mejorar la asignación de inversiones y diseñar soluciones de seguridad financiera adaptadas a los nuevos desafíos.

Asimismo, destacó que desde hace más de diez años la organización desarrolla una plataforma de prevención y promoción de gestión de riesgos mediante la cual acompaña a sus clientes para fortalecer sus capacidades antes de que se produzcan incidentes que afecten sus operaciones.

El doble rol del sector asegurador

Otro de los ejes de la exposición fue el papel dual que desempeñan las compañías de seguros dentro de la economía.

Luciano señaló que las aseguradoras no solo cumplen la función de proteger empresas y personas frente a pérdidas económicas, sino que también actúan como inversionistas institucionales capaces de canalizar recursos hacia sectores estratégicos para el desarrollo sostenible.

En el caso de Grupo Universal, explicó que esta función se materializa mediante fondos de inversión orientados a impulsar infraestructura, energía, construcción y vivienda, sectores considerados fundamentales para fortalecer la competitividad y reducir brechas de desarrollo.

Añadió que las decisiones de inversión también incorporan cada vez más el análisis de riesgos climáticos, en línea con los requerimientos regulatorios sobre solvencia y reservas técnicas que enfrenta el sector.

Reducir la brecha de protección

La vicepresidenta advirtió que uno de los desafíos estructurales en América Latina continúa siendo el bajo nivel de aseguramiento, situación que limita la capacidad de empresas y comunidades para recuperarse frente a eventos extremos.

Frente a ese escenario, sostuvo que la industria tiene la oportunidad de cerrar la denominada brecha de protección mediante soluciones financieras que fortalezcan la resiliencia y, al mismo tiempo, movilicen capital hacia proyectos que contribuyan al crecimiento económico.

Desde esa perspectiva, concluyó que el futuro del negocio asegurador dependerá de su capacidad para anticipar riesgos emergentes, incentivar la prevención y orientar las inversiones hacia actividades que incrementen la capacidad de adaptación de las economías frente a un entorno global caracterizado por una incertidumbre creciente.

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