La petrolera Shell deberá enfrentar una nueva demanda vinculada al cambio climático, impulsada por la organización ambiental Amigos de la Tierra Países Bajos (Milieudefensie), que acusa a la compañía de profundizar la crisis climática al continuar invirtiendo en combustibles fósiles.

Foto: Milieudefensie.
La acción judicial —la segunda de este tipo contra la empresa— fue presentada formalmente con un reclamo central: que Shell detenga la apertura de nuevos campos de petróleo y gas. Según la organización, la estrategia de expansión de la compañía perpetúa la dependencia global de energías contaminantes y agrava los impactos del calentamiento global.
“Al hacerlo, Shell nos mantiene atados a los combustibles fósiles y empeora la crisis climática”, afirmó Donald Pols, director de la ONG, durante la presentación del caso. Como parte de la iniciativa, la entidad difundió un mapa global que identifica unos 700 yacimientos de petróleo y gas aún no desarrollados en los que la empresa tiene participación.
El planteo se apoya en evidencia científica ampliamente citada por organismos internacionales como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que advierte que la explotación de los recursos fósiles ya existentes sería suficiente para superar el límite de 1,5 °C de aumento de la temperatura global. En la misma línea, la Agencia Internacional de Energía sostiene que las reservas actuales alcanzan para cubrir la demanda en las próximas décadas, siempre que se acelere la transición energética.
La nueva demanda se sustenta, además, en dos hechos recientes. Por un lado, declaraciones de Shell ante inversores en marzo de 2025, en las que la empresa ratificó su apuesta por el gas natural licuado (GNL) más allá de 2030. Por otro, un fallo en instancia de apelación del primer litigio climático, en el que la justicia reconoció que la compañía tiene la obligación de reducir sus emisiones y que nuevos proyectos fósiles podrían contradecir los compromisos internacionales, como el Acuerdo de París.
En ese fallo, el tribunal también subrayó la responsabilidad propia de las empresas en la lucha contra el cambio climático, incluyendo el deber de respetar los derechos humanos. “Shell tiene una obligación de contribuir de manera adecuada a los objetivos climáticos globales”, sostuvo el abogado Roger Cox, representante de la organización demandante.
La nueva causa incorpora un elemento adicional: la exigencia de metas intermedias concretas de reducción de emisiones entre 2030 y 2050. Según Milieudefensie, la petrolera carece de un plan claro para alcanzar la neutralidad de carbono, y sus compromisos actuales no pasan de ser “declaraciones de marketing”, en contraste con sus inversiones crecientes en gas.
Desde la organización juvenil asociada, Milieudefensie Jong, remarcaron el carácter urgente del litigio. “Cada euro invertido en combustibles fósiles nos hace menos seguros y más dependientes; cada euro destinado a energías renovables nos fortalece”, señaló su presidenta, Winnie Oussoren.
El caso se inscribe en un contexto de creciente judicialización de la agenda climática a nivel global, donde gobiernos, empresas y tribunales enfrentan presiones crecientes para alinear sus decisiones con los objetivos de descarbonización. Mientras tanto, el primer caso contra Shell sigue su curso y tendrá una audiencia clave ante la Corte Suprema prevista para mayo, en lo que podría marcar un precedente relevante para futuras demandas.


