Race to Zero deja atrás su etapa de campaña y se integra a una nueva estructura para acelerar la acción climática

La iniciativa que durante los últimos cinco años movilizó a miles de empresas, ciudades, inversores y otras organizaciones en torno al objetivo de alcanzar el cero neto de emisiones comenzará una nueva etapa. Race to Zero será integrada a la estructura renovada de la Global Climate Action Agenda, diseñada para acelerar la implementación de soluciones climáticas durante el período 2025-2030.

Foto: Nigel Topping, impulsor de la Campaña Race to Zero y Campeón de Alto Nivel de la COP26.

El cambio supone una evolución en el propósito de la campaña. Lanzada en 2020, Race to Zero buscó establecer una definición común y creíble de lo que significa comprometerse con el cero neto y movilizar a actores no estatales detrás del objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2050. Ahora, con ese concepto mucho más incorporado a las estrategias empresariales, las políticas públicas y los estándares internacionales, el foco se desplaza hacia la ejecución y la demostración de resultados.

Durante sus cinco años de actividad, Race to Zero reunió a más de 17.000 miembros en 150 países. El conjunto representó al 60% de las empresas que integran el FTSE 100, el 40% de los activos financieros globales y más del 12% de la población mundial.

Los resultados también muestran avances en materia de reducción de emisiones. Entre los miembros que reportaron información a través de CDP, el 64% registró una disminución de sus emisiones de Alcance 1 respecto de sus años de referencia. Entre las grandes empresas, el 56% informó reducciones en sus emisiones de Alcance 3, mientras que el 33% logró reducir las de Alcance 2.

Más allá de las cifras, uno de los principales legados de la campaña fue contribuir a convertir prácticas inicialmente voluntarias en elementos cada vez más habituales de la arquitectura internacional de acción climática. Los objetivos basados en ciencia, los planes de transición y la divulgación transparente de información comenzaron a incorporarse a estándares, marcos de reporte y regulaciones.

Del compromiso a la implementación

La transformación de Race to Zero ocurre en un escenario diferente al de 2020. El concepto de cero neto dejó de ser exclusivamente una aspiración de largo plazo para convertirse en una referencia cada vez más presente en las decisiones empresariales y financieras.

El Net Zero Tracker registró que, hasta septiembre de 2025, al menos 1.935 de las 4.083 empresas cotizadas más grandes que monitorea contaban con objetivos de cero neto. La cifra supone un incremento del 250% respecto de diciembre de 2020, con un crecimiento particularmente acelerado en las economías emergentes.

Al mismo tiempo, los principios promovidos por Race to Zero están siendo incorporados a estándares internacionales. En 2026, Science Based Targets initiative (SBTi) actualizó su Corporate Net-Zero Standard con un mayor énfasis en la implementación y la entrega de resultados.

La Organización Internacional de Normalización (ISO), por su parte, está desarrollando ISO 14060, el primer estándar internacional destinado a los planes de transición hacia el cero neto de las organizaciones. El proceso involucra a organismos de normalización de más de 170 países.

También Naciones Unidas avanza en una mayor convergencia entre las iniciativas voluntarias. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) comenzó a probar su Net-zero Recognition Framework, cuyo objetivo es fortalecer la consistencia entre las distintas iniciativas. Antiguas organizaciones asociadas a Race to Zero fueron invitadas a participar y los resultados del proceso se esperan para la COP31.

Un nuevo Net Zero Activation Group

La reorganización de la acción climática no estatal comenzó a tomar forma en la COP30, celebrada en 2025. La Global Climate Action Agenda quedó estructurada alrededor de seis ejes temáticos: energía y transporte; bosques y biodiversidad; agricultura y sistemas alimentarios; ciudades y agua; desarrollo humano y social; y financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades.

Dentro de esta estructura se agruparon cerca de 500 iniciativas existentes en Activation Groups, alineados con los resultados del primer Global Stocktake, la evaluación de Naciones Unidas sobre el progreso colectivo frente al cambio climático.

El mandato de estos grupos es más orientado a la ejecución: coordinar soluciones, medir y monitorear impactos, demostrar qué funciona y acelerar la implementación.

En este esquema se incorporará el trabajo desarrollado por Race to Zero a través de un nuevo Net Zero Activation Group. Sus socios, criterios y capacidad de convocatoria pasarán a formar parte de una arquitectura global más amplia, basada en planes de implementación con plazos definidos.

El Net Zero Activation Group reúne a Race to Zero y otras iniciativas líderes dentro de la nueva estructura de la Action Agenda, anunciada en la COP30, para acelerar la implementación de soluciones hacia el cero neto“, señaló Dan Ioschpe, Campeón de Alto Nivel de la COP30.

Para Gonzalo Muñoz, quien fue Campeón de Alto Nivel de la COP25 y cofundó Race to Zero, el cambio representa una continuidad de la lógica que dio origen a la campaña: utilizar la acción empresarial para generar un círculo de mayor ambición entre gobiernos y sector privado.

La denominada “Ambition Loop” busca precisamente que un incremento de la acción climática empresarial genere confianza para que los gobiernos eleven sus propios compromisos y, a su vez, impulsen nuevas transformaciones en la economía.

Qué se espera ahora de las empresas

La transición también modifica las expectativas para los miembros de Race to Zero. Las organizaciones participantes son alentadas a adoptar estándares de cero neto como los de SBTi para establecer objetivos de reducción de emisiones y los estándares ISO para desarrollar planes de transición.

Las iniciativas y aceleradores que integraban la campaña continuarán trabajando con sus miembros, pero dentro de una estructura orientada a remover barreras, acelerar la implementación y demostrar resultados concretos.

El cambio refleja, en definitiva, la maduración de la agenda corporativa de cero neto. En 2020, el desafío consistía en construir una coalición suficientemente amplia alrededor de una definición creíble de la meta. Cinco años después, esa definición está mucho más extendida y respaldada por estándares, marcos de divulgación y señales regulatorias.

La nueva pregunta es otra: cómo convertir los compromisos en reducciones de emisiones a escala y con la velocidad necesaria para mantener vigente el objetivo de 1,5°C.

En palabras de Nigel Topping, uno de los impulsores de Race to Zero como Campeón de Alto Nivel de la COP26, el cero neto ya se convirtió en una corriente dominante y el sistema de estándares maduró. La nueva etapa de la iniciativa buscará que esa maduración se traduzca en implementación y resultados.

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