Solo el 19% de las empresas logra medir el impacto financiero de la sostenibilidad

Aunque la sostenibilidad ya ocupa un lugar central en las agendas corporativas, la mayoría de las empresas todavía enfrenta dificultades para traducir sus iniciativas ambientales y sociales en indicadores financieros concretos. Esa es una de las principales conclusiones de Closing the Sustainability Valuation Gap, un estudio global elaborado por KPMG que advierte sobre una brecha significativa entre la estrategia de sostenibilidad y la toma de decisiones económicas.

La investigación, basada en una encuesta a 2.024 ejecutivos de alta dirección de 19 países y territorios, revela que el 72% de los consultados afirma comprender la estrategia, las métricas y el desempeño de sostenibilidad de su organización. Sin embargo, apenas el 19% utiliza metodologías robustas para cuantificar cómo esos factores impactan en el valor financiero del negocio.

La diferencia entre comprensión y medición representa, según el informe, uno de los principales desafíos que enfrentan las compañías en la actualidad. Mientras la sostenibilidad gana espacio en los directorios y en la planificación estratégica, todavía son pocas las organizaciones capaces de vincularla con variables financieras como EBITDA, flujo de caja, inversiones de capital o valoración empresarial.

El estudio muestra que el 60% de las empresas ya considera riesgos y oportunidades de sostenibilidad en sus procesos de planificación financiera, y que la mitad los incorpora en su estrategia corporativa central. No obstante, cuatro de cada cinco compañías siguen sin poder medir de manera precisa cómo estos factores afectan sus ganancias, su generación de efectivo o su valor de mercado.

Para Simon Weaver, responsable global de asesoría en sostenibilidad de KPMG International, el desafío ya no pasa por generar conciencia. “Las juntas directivas comprenden cada vez más los riesgos y oportunidades vinculados con la sostenibilidad, pero entenderlos ya no es suficiente. El verdadero reto consiste en convertir ese conocimiento en resultados financieros que orienten las decisiones empresariales”, señaló.

Una brecha con consecuencias económicas

El informe sostiene que la falta de cuantificación genera un punto ciego para las organizaciones. Cuando los impactos financieros de la sostenibilidad no pueden demostrarse, los proyectos vinculados con ella tienen mayores dificultades para competir por inversiones internas, mientras que los riesgos y oportunidades asociados quedan insuficientemente incorporados en la toma de decisiones.

Esta situación adquiere mayor relevancia en un contexto en el que inversores, entidades financieras y mercados de capitales incrementan sus exigencias respecto de la capacidad de las empresas para gestionar riesgos relacionados con el cambio climático, la transición energética, los recursos naturales o las cuestiones sociales.

Según el estudio, la consecuencia puede ser doble: por un lado, subestimar los costos de la inacción; por otro, dejar pasar oportunidades de creación de valor, eficiencia operativa y crecimiento.

Los sectores que avanzan más rápido

La adopción de metodologías avanzadas para valorar financieramente la sostenibilidad muestra diferencias importantes entre industrias.

Los sectores con mayor nivel de desarrollo son banca y mercados de capitales, donde el 33% de las empresas ya utiliza herramientas avanzadas de valoración. Les siguen energía y recursos naturales, con el 31%, y la industria automotriz, con el 27%, todos por encima del promedio global del 19%.

El informe atribuye este liderazgo al impacto más directo que los riesgos de sostenibilidad tienen sobre sus resultados financieros, sus decisiones de asignación de capital y sus modelos de negocio.

De la gestión del cumplimiento a la creación de valor

Uno de los mensajes centrales del estudio es que la próxima etapa de la sostenibilidad corporativa estará menos vinculada al cumplimiento normativo y más asociada a la generación de valor económico.

Como ejemplo, KPMG cita un caso desarrollado en el Reino Unido para una empresa del sector de alimentos y bebidas. Mediante la aplicación de metodologías estructuradas de valoración, se identificaron seis iniciativas de sostenibilidad con potencial para incrementar el EBITDA hasta en un 35%.

El informe también menciona el caso de un importante banco europeo que decidió desprenderse de participaciones en decenas de compañías tras evaluar riesgos vinculados con cuestiones ESG. Para los autores, este tipo de decisiones refleja una tendencia creciente de reasignación de capital hacia organizaciones capaces de demostrar resiliencia frente a riesgos de sostenibilidad.

La cuantificación como próximo paso

La conclusión del estudio es que la evolución de la sostenibilidad corporativa dependerá cada vez más de su integración en las finanzas empresariales. Para cerrar la brecha identificada, KPMG recomienda desarrollar metodologías consistentes de cuantificación, incorporar criterios de sostenibilidad en los procesos de planificación financiera, asignación de capital y valoración, y fortalecer la colaboración entre las áreas de sostenibilidad y finanzas.

Julie Vasadi, líder global de Sustainability Deals & Value de KPMG International, sostiene que el progreso dependerá de demostrar con claridad el caso de negocio detrás de cada iniciativa. Según su visión, las empresas que avancen ahora en la medición rigurosa de los impactos financieros de la sostenibilidad estarán mejor posicionadas para proteger valor, generar ventajas competitivas y responder a las crecientes exigencias de inversores y mercados.

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