El informe anual 2025 de UNICEF para América Latina y el Caribe destaca la participación de más de 3.000 empresas y actores empresariales en iniciativas de salud, nutrición, educación y protección infantil. De cara al período 2026-2029, la organización propone ampliar las alianzas y reforzar la integración de los derechos de niñas, niños y adolescentes en las decisiones y operaciones corporativas.

Foto: Roberto Benes, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe (Créditos: © UNICEF/UNI772904/Solís).
Más de 3.000 empresas y actores empresariales participaron durante 2025 en alianzas con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en América Latina y el Caribe. Estas colaboraciones permitieron movilizar más de US$ 14 millones para fortalecer programas de salud, nutrición, educación, protección infantil y acceso al agua, saneamiento e higiene, según el informe “Compromiso empresarial con los derechos de la niñez y la adolescencia. Informe anual 2025 en América Latina y el Caribe”.
El documento presenta los principales resultados de las iniciativas desarrolladas durante el año y expone las prioridades que la organización busca impulsar junto al sector privado. Entre ellas, se encuentran la ampliación de las inversiones sociales, la promoción de entornos seguros e inclusivos y la incorporación de los derechos de la niñez y la adolescencia en las prácticas empresariales.
Los resultados se produjeron en un escenario que UNICEF caracteriza por la convergencia de múltiples crisis. Las tensiones geopolíticas, la intensificación de los conflictos, el cambio climático, los avances tecnológicos y la reducción de la financiación para el desarrollo generan presiones adicionales sobre los países de la región y profundizan problemas como la pobreza, la violencia, el desplazamiento y las desigualdades.
En este contexto, la organización plantea que las empresas pueden contribuir a responder a esos desafíos no solo mediante aportes económicos, sino también a través de su capacidad de innovación, influencia, conocimiento y articulación con gobiernos, comunidades y organizaciones de la sociedad civil.
Más allá del financiamiento: políticas y entornos protectores
El informe identifica tres grandes resultados de las alianzas empresariales desarrolladas durante 2025. El primero es la movilización de más de US$ 14 millones para fortalecer la sostenibilidad y el alcance de los programas de UNICEF en áreas esenciales para el desarrollo infantil.
El segundo es la promoción de entornos más protectores e inclusivos. En este campo, las iniciativas contribuyeron a impulsar políticas nacionales relacionadas con la nutrición, la protección en línea, la acción climática y la debida diligencia empresarial.
El tercer resultado señalado por la organización es la mejora de las condiciones de vida de millones de niñas, niños y adolescentes, mediante el acceso a servicios esenciales y a oportunidades para su desarrollo y bienestar.
Aunque el informe destaca el alcance de estas colaboraciones, también propone ampliar la mirada sobre el papel del sector privado. La contribución empresarial no se limita a financiar programas o participar en iniciativas filantrópicas: también comprende la capacidad de influir en las condiciones que afectan los derechos de la niñez, tanto dentro de las organizaciones como en sus cadenas de valor y en los territorios donde operan.
Esta perspectiva adquiere relevancia para las estrategias corporativas de sostenibilidad, especialmente cuando las empresas deben evaluar los efectos de sus actividades sobre distintos grupos de interés y demostrar cómo gestionan sus impactos sociales.
Cinco prioridades para la agenda empresarial
En el marco de su nuevo Plan Estratégico 2026-2029, UNICEF convoca a las empresas a fortalecer sus compromisos mediante alianzas de largo plazo, una mayor participación en la defensa de los derechos de la niñez y la incorporación de estos objetivos en sus prácticas de gestión.
El documento identifica cinco ámbitos prioritarios de actuación:
- Primera infancia y sistemas de cuidado. La organización propone ampliar las inversiones en nutrición, salud y aprendizaje temprano, así como promover políticas laborales favorables a las familias, prácticas de crianza sensibles y sistemas integrales de cuidado mediante colaboraciones público-privadas. El objetivo es contribuir al desarrollo durante las primeras etapas de la vida, cuando las condiciones de acceso a servicios y oportunidades tienen consecuencias relevantes para el bienestar futuro.
- Educación, habilidades y empleabilidad juvenil. UNICEF plantea fortalecer el acceso a una educación pertinente y de calidad, junto con la formación en habilidades científicas, tecnológicas, digitales y socioemocionales. También propone ampliar las oportunidades de capacitación, mentorías, prácticas profesionales y empleo digno para adolescentes y jóvenes, en un mercado laboral condicionado por las transformaciones tecnológicas y sociales.
- Prevención de la violencia y protección en entornos digitales. La agenda incluye la promoción de espacios seguros e inclusivos en los hogares, las escuelas, las comunidades, los entornos digitales y los lugares de trabajo. También contempla el uso responsable de la tecnología, el bienestar y la salud mental, y la adopción de prácticas publicitarias responsables, inclusivas y representativas.
- Acción climática centrada en la niñez. El informe propone fortalecer la resiliencia de los servicios esenciales, reducir los riesgos ambientales y apoyar la adaptación de las comunidades más vulnerables. Asimismo, plantea incorporar las necesidades de niñas, niños y adolescentes en la respuesta ante emergencias y promover una transición verde que sea justa e inclusiva y genere oportunidades de formación y empleo juvenil.
- Participación infantil y conducta empresarial responsable. UNICEF destaca la necesidad de crear mecanismos para que niñas, niños y adolescentes participen de manera significativa en las decisiones que afectan sus vidas, comunidades y territorios. En paralelo, llama a las empresas a reconocerlos como un grupo de interés relevante en sus procesos de debida diligencia, integrar sus necesidades y perspectivas en las operaciones y cadenas de valor, y comunicar de manera transparente sus impactos y avances en materia de derechos.
Estas prioridades conectan la agenda de protección de la niñez con ámbitos centrales de la gestión empresarial: las políticas de recursos humanos, la formación de futuros trabajadores, la gestión de riesgos, la adaptación climática, las prácticas de marketing y la evaluación de impactos a lo largo de las cadenas de suministro.
La participación empresarial en los espacios de decisión
Durante 2025, UNICEF también impulsó espacios regionales de diálogo e incidencia para ampliar la participación del sector privado en cuestiones relacionadas con los derechos de la niñez y la adolescencia.
En Brasil, durante el Climate & Impact Summit Latin America, promovió un mayor compromiso empresarial con las inversiones y alianzas destinadas a impulsar una acción climática centrada en la niñez.
En México, en el marco de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer, convocó a líderes empresariales y filantrópicos para movilizar apoyos en favor del empoderamiento de las adolescentes.
Por su parte, en el IX Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos para América Latina, facilitó la participación de jóvenes en conversaciones con empresas, con especial atención a los debates sobre cambio climático y transición justa.
Estas iniciativas reflejan una línea de trabajo que busca vincular las decisiones empresariales con las perspectivas de las poblaciones afectadas. En este enfoque, la participación de niñas, niños y adolescentes no se limita a recibir los beneficios de los programas, sino que también implica incorporar sus experiencias y opiniones en el diseño de las soluciones.
De los compromisos a la gestión de los impactos
Uno de los principales desafíos que plantea el informe es trasladar los compromisos generales a las decisiones concretas de las organizaciones. Para UNICEF, las empresas deben considerar los derechos de la niñez y la adolescencia en sus procesos de debida diligencia, sus operaciones y sus cadenas de valor, además de informar de manera transparente sobre los impactos y los avances alcanzados.
Esto supone evaluar cómo las actividades empresariales pueden afectar a niñas, niños y adolescentes, ya sea de manera directa o indirecta. Entre los ámbitos relevantes se encuentran las condiciones laborales de sus familias, la seguridad de los productos y servicios, la publicidad, los riesgos asociados a los entornos digitales, los efectos ambientales y las prácticas de los proveedores.
La organización también vincula esta agenda con la necesidad de desarrollar alianzas capaces de producir cambios sistémicos y duraderos. La movilización de recursos económicos continúa siendo importante, pero el enfoque propuesto incorpora otros factores, como la influencia empresarial, la innovación, la cooperación institucional y la visión de largo plazo.
En ese sentido, la conducta empresarial responsable aparece como un componente central del llamado a la acción. La integración de los derechos de la niñez en las decisiones corporativas requiere que las organizaciones identifiquen sus impactos, establezcan medidas para prevenir o abordar los riesgos y puedan explicar qué avances están logrando.
Una agenda para el período 2026-2029
En el prólogo del informe, Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, sostiene que las alianzas estratégicas y la acción colectiva son fundamentales para alcanzar resultados duraderos en un contexto de desafíos crecientes para la niñez y la adolescencia.
El nuevo Plan Estratégico 2026-2029 busca profundizar esa cooperación mediante la articulación de recursos, influencia y financiamiento, con el propósito de ampliar el alcance de las iniciativas y avanzar hacia transformaciones de mayor escala.
La organización presenta la inversión en niñas, niños y adolescentes como una decisión con beneficios sociales y económicos, vinculada también con la estabilidad de las sociedades. Sin embargo, el alcance de esta agenda dependerá de la capacidad de las alianzas para traducir los compromisos en acciones sostenidas y de la disposición de las empresas a incorporar los derechos de la niñez en sus propios procesos de decisión.
Los más de US$ 14 millones movilizados y la participación de más de 3.000 empresas y actores empresariales durante 2025 ofrecen una referencia sobre la escala de la cooperación alcanzada. El desafío que plantea UNICEF para los próximos años consiste en ampliar esa base de colaboración y profundizar su alcance: pasar de iniciativas puntuales a prácticas empresariales que consideren de manera sistemática los derechos, las necesidades y las perspectivas de niñas, niños y adolescentes.


