El 80% de los proveedores no gestiona los riesgos de sostenibilidad de sus propias cadenas de suministro

Un nuevo análisis de EcoVadis advierte sobre una paradoja creciente en las cadenas globales de suministro: las empresas proveedoras están avanzando en materia de sostenibilidad dentro de sus propias operaciones, pero ese progreso pierde fuerza cuando se analiza lo que ocurre un nivel más abajo.

El 80% de las compañías evaluadas por EcoVadis no cuenta con un proceso documentado para identificar o gestionar los riesgos de sostenibilidad en sus propias cadenas de suministro. La situación también se refleja en la información climática: el 73% no reporta las emisiones de Alcance 3 upstream y el 77% no realiza un seguimiento de las emisiones downstream.

Los datos corresponden a la décima edición del EcoVadis Sustainability Ratings Index, elaborado a partir de casi 200.000 evaluaciones correspondientes a más de 100.000 compañías calificadas entre 2021 y 2025. El análisis recoge principalmente el desempeño de proveedores de primer nivel —Tier 1— que forman parte de las cadenas de suministro de más de 1.400 grandes multinacionales y compradores que utilizan la plataforma de EcoVadis.

El diagnóstico plantea así uno de los principales desafíos para la sostenibilidad corporativa: las empresas están desarrollando capacidades para gestionar sus propios impactos, pero esas capacidades todavía no se están trasladando de manera efectiva hacia los niveles más profundos de sus cadenas de suministro.

Avances en las operaciones propias

El estudio muestra que el panorama no es exclusivamente negativo. Las compañías evaluadas han registrado avances concretos en diferentes dimensiones de la sostenibilidad, particularmente en materia ambiental.

El desempeño ambiental fue el que más mejoró entre los cuatro temas analizados por EcoVadis, con un incremento promedio de 9,6 puntos durante cuatro años. Además, la proporción de empresas que alcanzaron la categoría Advanced+, correspondiente a puntuaciones de 65 puntos o más sobre una escala de 100, pasó del 17% en 2021 al 38% en 2025.

En materia climática, el 46% de los proveedores evaluados declaró comprar o generar energía renovable, mientras que el 38% desarrolla capacitación climática para sus empleados. Sin embargo, persiste una importante distancia entre estas iniciativas y la definición de objetivos robustos: el 78% no cuenta con metas de reducción de carbono basadas en la ciencia.

La dimensión de Trabajo y Derechos Humanos presenta el mejor desempeño promedio, con una puntuación global de 59,5 puntos. El 80% de las empresas cuenta con políticas formales de diversidad, equidad e inclusión, mientras que el 78% dispone de políticas de salud y seguridad para sus empleados.

El problema aparece un nivel más abajo

La mejora en las operaciones propias contrasta con la limitada capacidad para extender la gestión de sostenibilidad hacia proveedores y subcontratistas.

Uno de los indicadores más contundentes es el de los mecanismos de reclamación. Solo el 2% de las empresas cuenta con un mecanismo externo de denuncias que pueda ser utilizado por trabajadores ubicados en niveles más profundos de la cadena de suministro para reportar vulneraciones de derechos humanos.

La falta de información constituye otra barrera. Menos del 1% de las compañías analizadas reporta a sus compradores datos de sostenibilidad suficientemente detallados como para ser utilizados en la toma de decisiones.

En este contexto, la trazabilidad de las emisiones también presenta importantes limitaciones. El 73% de los proveedores no reporta emisiones de Alcance 3 asociadas a su cadena upstream y el 77% no realiza seguimiento de las emisiones downstream.

El resultado es una paradoja para las empresas que intentan reducir sus emisiones de toda la cadena de valor: la información necesaria para tomar decisiones se vuelve progresivamente más escasa cuanto más lejos se encuentra el proveedor de primer nivel.

El control de proveedores sigue concentrado en el papel

El análisis también identifica una brecha entre la sofisticación de las políticas de compras sostenibles y la capacidad real de verificación.

El 42% de las compañías todavía depende de cuestionarios de proveedores sin verificar para evaluar su desempeño. Solo el 46% exige a sus proveedores la firma de un código de conducta en materia de sostenibilidad.

Las auditorías presenciales tampoco parecen haber ganado terreno de manera significativa: apenas el 20% de las empresas las realiza, una proporción que prácticamente no se modificó durante los cuatro años analizados.

Esto sugiere que, aunque las organizaciones han incorporado criterios de sostenibilidad a sus procesos de abastecimiento, en muchos casos la evaluación continúa dependiendo de declaraciones de los propios proveedores en lugar de mecanismos capaces de comprobar su desempeño.

La inteligencia artificial se encuentra con un problema anterior

La brecha de datos adquiere una nueva dimensión con la incorporación de inteligencia artificial a las estrategias de compras sostenibles.

Según el EcoVadis Barometer 2026, el 68% de los compradores corporativos ya implementó herramientas de inteligencia artificial en sus programas de abastecimiento sostenible. Dentro de ese grupo, el 62% utiliza estas tecnologías para validar datos de carbono, uno de los principales casos de uso.

Pero la capacidad de los proveedores para alimentar estos sistemas sigue siendo limitada. El 30% no proporciona ningún dato sobre carbono y otro 26% solamente entrega estimaciones agregadas.

El problema, por lo tanto, no parece estar únicamente en la disponibilidad de herramientas tecnológicas. También existe una cuestión previa: la calidad, granularidad y trazabilidad de los datos generados en la propia cadena de suministro.

Las organizaciones han construido herramientas sofisticadas para analizar los datos de sostenibilidad de los proveedores. Los proveedores, o bien no tienen esos datos, o no pueden reportarlos en un formato que las herramientas puedan utilizar”, señaló Sylvain Guyoton, Chief Rating Officer de EcoVadis.

Desde esta perspectiva, una mayor sofisticación tecnológica no necesariamente resuelve el problema si la información de origen continúa siendo insuficiente.

La mejora es posible con seguimiento

El estudio también ofrece un dato que apunta hacia una posible solución. Las compañías que fueron evaluadas por EcoVadis en múltiples oportunidades obtienen, en promedio, 12 puntos más que aquellas calificadas por primera vez: 63,2 frente a 51,5.

La diferencia sugiere que la mejora del desempeño no depende únicamente de establecer requisitos iniciales, sino también de sostener procesos de evaluación, seguimiento y acompañamiento en el tiempo.

Para EcoVadis, esto implica pasar de una lógica basada exclusivamente en el cumplimiento a un modelo de desarrollo continuo de proveedores. La evaluación periódica permite identificar brechas, medir avances y generar incentivos para mejorar tanto las prácticas de gestión como la calidad de la información reportada.

Las empresas dispuestas a tratar el compromiso con los proveedores como un proceso continuo, en lugar de un ejercicio de cumplimiento único, reducen la distancia entre lo que pretenden hacer y lo que realmente pueden verificar”, sostuvo Guyoton.

El desafío de pasar del compromiso a la trazabilidad

El diagnóstico de EcoVadis pone de relieve una tensión cada vez más relevante para las estrategias corporativas de sostenibilidad. Las empresas pueden avanzar en energías renovables, derechos laborales, políticas de diversidad o gestión climática dentro de sus propias operaciones, pero esos avances pierden alcance si no existe capacidad para conocer y gestionar los impactos en los niveles posteriores de la cadena.

La cuestión adquiere especial relevancia a medida que aumentan las exigencias sobre Scope 3, derechos humanos, debida diligencia y trazabilidad de las cadenas globales de valor. En ese escenario, la sostenibilidad deja de ser únicamente una cuestión de políticas internas y pasa a depender también de la capacidad de construir sistemas de información confiables entre múltiples actores.

Los resultados de EcoVadis sugieren que el próximo salto no necesariamente estará determinado por la cantidad de nuevas herramientas disponibles, sino por la capacidad de las empresas para generar datos verificables, involucrar sistemáticamente a sus proveedores y sostener procesos de mejora a lo largo del tiempo.

La principal brecha de las cadenas de suministro, en definitiva, no parece estar en la falta de compromisos, sino en la distancia entre lo que las empresas declaran conocer y aquello que efectivamente pueden medir y verificar más allá de sus proveedores directos.

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